El Mentiroso de la Montaña
Soñé que vivía un apocalipsis.

El día de ayer viví en un sueño una apoteosis de destrucción que nunca había visto, ni siquiera en las películas. No consigo entender cómo fue que mi mente pudo proyectar ese escenario.

Todo comenzó en un edificio de oficinas que al parecer era mi lugar de trabajo, me encontraba en uno de los pisos más altos, rodeado de mucha gente que vestía trajes ejecutivos. De pronto, por el gran ventanal que había al fondo de pasillo en el que me encontraba, empezó a ocurrir lo que al parecer era un eclipse.

Todo se oscureció y vi como poco a poco se formaban en el cielo unos tornados que empezaron a destruirlo todo.

Tras esa escena empecé a correr, sabía lo que tenía que hacer, debía descender lo más rápido posible para refugiarme en alguno de los estacionamientos subterráneos que poseía el edificio.

La siguiente escena es borrosa, sólo sé que había una chica muy guapa escapando a mi lado, a la que con todo mi cariño le dije que no se preocupara, que no iba a permitir que nada le pasara. La chica de mi sueño, a la que todavía no he podido identificar, se aferró a mí con un abrazo que me alivió el alma.

Estábamos a salvo en el estacionamiento, haciendo un plan sobre lo que debíamos hacer después. Yo la veía embelesado, esa chica era verdaderamente hermosa, no supe si era mi novia o mi esposa, pero sabía que si iba a sobrevivir en ese sueño, iba a ser por ella.

Ya quiero conocer a mi siguiente novia, porque sé que la voy a querer y a cuidar tanto como a la chica de mi sueño.

Mexico NT - Moments at the World Cup 2014 in Brazil

Bonsai Tree Houses by Takanori Aiba

Abrí mi boca, y casi dije algo. Casi. El resto de mi vida podría haber resultado distinta si lo hubiese hecho. Pero no lo hice.

Hoy, después de tanto tiempo, vuelvo a escribir. De nuevo inspirado por por ella, la mujer con la que siempre me equivoco. La que apareció en mi vida durante una tarde de diciembre que nunca se me va a olvidar. La que me vio con cara de “creo que lo conozco” y a la que vi con cara de “ella es la que he estado esperando toda mi vida”. La que revolucionó mi existencia, la que la mejoró, la que me animó a experimentar. La que me ha hecho enfrentarme a los más grandes errores de mi vida. La que me hace desear que en un pedacito de su ser exista una ínfima chispa de amor hacia mí.

¿Qué sería hoy de mi vida si nunca me la hubiera encontrado? Nunca quise responder esa pregunta, y sigo sin querer hacerlo. Las respuestas, aunque son sólo suposiciones, me aterran.

Si nunca hubiera aparecido en mi camino, es probable que me hubiera graduado como Licenciado en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Xalapa, y también es probable que seguiría teniendo una pésima relación con mis padres, sumamente distinta a la que tengo con ellos hoy en día.

Así de impactante ha sido ella en mi vida. Ella no es magia. No. Ella es alquimia pura.

Paulina es la única persona que me ha hecho llorar de felicidad, la única con la que he sentido que nada me haría falta si estuviéramos juntos. Ella ha visto mi vida irse al carajo y me ha dado el empujoncito que necesitaba para volver a ponerme en marcha.

Nunca sucedió nada entre nosotros. Sólo tres besos y el mejor abrazo que me hayan dado en la vida es todo lo que he logrado conseguir hasta ahora. Una vez quise llegar lejos y todo lo que logré fue ver como otro chico pasaba a recogerla y se la llevaba lejos de mí durante una tarde en la que yo estaba seguro que por fin tendría por novia a la que ha sido hasta ahora la mujer de mi vida. 

La voy a querer siempre, y si se me acaba la gasolina, me muero.

A muchos de los contactos que tengo en Tumblr tampoco les gusta la gente.
Pintó un oso polar para mí. ¿Cómo diablos no me iba a enamorar de ella?